La crisis del Estadio de Vallecas ha abierto un frente nuevo para miles de abonados del Rayo: el posible reembolso de los carnés si el equipo termina jugando como local fuera de la Comunidad de Madrid.

Afición del Rayo preocupada por el futuro de sus abonos ante la crisis del Estadio de Vallecas

FACUA-Consumidores en Acción ha reclamado al club que devuelva la parte proporcional del abono a quienes no puedan desplazarse si el Rayo acaba disputando partidos en otra comunidad. La asociación sostiene que muchos seguidores no pueden asumir el coste extra de viajes y, en su caso, alojamiento si el arranque liguero termina lejos del barrio.

La afición pide parar la campaña y estudiar reclamaciones

La presión no llega solo desde fuera del club. En la asamblea de aficionados celebrada el 2 de agosto en las inmediaciones del estadio se acordó pedir la paralización de la campaña de abonados y estudiar con FACUA posibles acciones para reclamar la devolución total o parcial de los carnés ya renovados. La idea que recorre al rayismo es clara: quien pagó por ver al Rayo en Vallecas entiende que las condiciones han cambiado de forma sustancial.

Ese malestar viene creciendo desde que tomó fuerza la opción de jugar en El Plantío. En ValledelKas ya contamos el enfado que provocó en Vallecas la hipótesis de jugar en Burgos y también el pulso abierto por la inspección del estadio y las alternativas provisionales.

La presión política llega al Gobierno

A ese clima se ha sumado la presión institucional. Según informó Europa Press, Izquierda Unida ha registrado preguntas al Gobierno para saber si el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 piensa intervenir para garantizar la devolución de los importes correspondientes si finalmente los partidos no pueden jugarse en Madrid. Los diputados Enrique Santiago y Nahuel González sostienen además que el estadio forma parte de la identidad popular de Vallecas y reclaman transparencia sobre todo el proceso.

El club sigue sin aclarar qué pasará con los socios

Mientras tanto, el silencio del club sigue pesando entre la afición. En los últimos días han continuado los recordatorios sobre la renovación de abonos, pero sin una explicación pública detallada sobre cómo se compensaría a los socios en caso de exilio provisional. Ahí está ahora una de las claves del conflicto: ya no se discute solo dónde jugará el Rayo, sino también quién asume el coste de sacar sus partidos de casa fuera del barrio.