El Rayo Vallecano cayó por 4-1 ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu después de una primera parte que dejó el partido casi sentenciado. Los franjirrojos reaccionaron tras el descanso, marcaron por medio de Sergio Camello y obligaron al rival a defenderse durante su mejor tramo, pero Mbappé cerró la goleada en el añadido.

Matchcard ilustrado con un jugador del Real Madrid celebrando y uno del Rayo Vallecano cabizbajo, marcador 4-1
Matchcard: Real Madrid 4-1 Rayo Vallecano, jornada 5.

Trece minutos para torcer la noche

El Rayo salió sin esconderse. Pedro Díaz intentó sorprender desde lejos y Giorgi Tsitaishvili probó a Courtois en los primeros compases, dos señales de que el equipo de Beñat San José quería discutir el partido desde campo rival. El plan, sin embargo, se rompió demasiado pronto.

En el minuto 13, Florian Lejeune derribó a Álvaro Carreras dentro del área. Kylian Mbappé transformó el penalti y abrió una brecha que el Madrid ensanchó apenas tres minutos después. Una pérdida rayista permitió prolongar la jugada y Carreras, tras combinar con Mbappé, batió a Emil Audero para el 2-0.

El golpe fue doble y se notó en la presión. El Rayo llegaba tarde, dejaba espacios entre líneas y sufría cada vez que Vinícius aceleraba. Aun así, Camello obligó a Courtois a intervenir desde fuera del área. La respuesta no bastó: en el 34, Vinícius condujo y encontró la llegada de Jude Bellingham, que hizo el tercero desde la frontal. Mbappé todavía mandó otro disparo al poste antes del descanso.

Camello enciende la respuesta

La vuelta del vestuario mostró a otro Rayo. Pedro Díaz estrelló un derechazo en el poste nada más comenzar la segunda mitad y Unai López rozó el gol en el rechace. En el minuto 50 llegó el premio: Andrei Ratiu apretó la salida blanca, el balón quedó suelto y Camello metió la puntera para superar a Courtois.

El 3-1 dio aire y también orgullo. Lejeune probó al portero madridista desde lejos, Tsitaishvili tuvo dos oportunidades y el central francés apareció en el primer palo para rematar fuera por poco. Durante ese tramo el Bernabéu se impacientó y el Rayo se pareció mucho más al equipo reconocible por su gente: agresivo para recuperar, directo al atacar y dispuesto a asumir riesgos.

Beñat movió el banquillo con las entradas de Rayane Belaid y Óscar Valentín, y más tarde de Mujaid Sadick, Alemão e Iván Balliu. La lesión muscular de Bouaré añadió una mala noticia a una convocatoria ya condicionada por varias bajas. Cuando el empuje visitante perdió fuerza, Audero sostuvo el marcador con varias intervenciones ante Rüdiger, Arda Güler y Mbappé.

La factura de la primera parte

El Rayo acabó con siete remates a puerta según la ficha oficial del partido, una producción que explica por qué su segunda mitad dejó mejores sensaciones que el resultado. También confirma el problema principal: generar peligro en el Bernabéu sirve de poco cuando se conceden tres goles antes del minuto 35.

Unai López lo resumió al terminar: “Es una primera parte mala donde no nos sale el partido. El equipo no ha estado ordenado en la presión y estos equipos te penalizan. En la segunda hemos estado mejor y tenemos que quedarnos con esa imagen”.

La lectura vallecana cabe en esa diferencia entre ambas mitades. Hubo valentía desde el inicio, pero faltaron orden y contundencia para sostenerla. Después aparecieron Camello, la presión de Ratiu y una reacción colectiva que evitó que el equipo se entregara. Mbappé marcó el 4-1 en el 90+1, cuando el Rayo ya había gastado su mejor respuesta. El marcador fue duro. La primera parte, todavía más.

Calendario, resultados y clasificación del primer equipo están disponibles en la ficha del Rayo Vallecano.