El bulevar de Peña Gorbea vuelve a estar en el centro de la conversación vecinal en Puente de Vallecas. Residentes y comerciantes de la zona describen una presencia casi continua de consumo de alcohol y drogas en la calle, gritos, peleas y una sensación de degradación que, dicen, se ha hecho más visible en las últimas semanas.

Vecinos del entorno hablan de grupos instalados durante horas junto a la zona alta del bulevar, suciedad persistente, malos olores y conflictos que ya están afectando al paso diario, al descanso nocturno y a la actividad de los negocios cercanos. En torno al mercado y a calles como Monte Igueldo o Martínez de la Riva, varios comerciantes describen además la presencia de gorrillas, discusiones frecuentes y una pérdida evidente de vida normal en el paseo.

Ilustración editorial de vecinos conversando en el bulevar de Peña Gorbea, en Puente de Vallecas

Un problema de convivencia en un eje muy sensible del barrio

Peña Gorbea no es una calle cualquiera. Es uno de los corredores peatonales más reconocibles de Puente de Vallecas y un espacio muy vinculado al comercio de proximidad, al mercado y a la vida cotidiana del barrio. Por eso el deterioro se nota rápido. Cuando un tramo así deja de ser cómodo para pasear o parar, el impacto se extiende mucho más allá de los portales afectados.

En paralelo, la presión vecinal sobre los focos de venta de droga del distrito sí ha tenido algunas respuestas policiales recientes. La semana pasada se conoció el desmantelamiento de dos narcopisos en Puente de Vallecas tras una investigación iniciada por quejas del vecindario. Esa actuación no resuelve por sí sola lo que ocurre en Peña Gorbea, pero confirma que la preocupación de los residentes no es nueva ni aislada.

Seguridad, limpieza y atención social

El debate de fondo no se reduce a pedir más patrullas. En esta parte del barrio se cruzan varias capas a la vez: seguridad, limpieza, atención a las adicciones y uso del espacio público. Los vecinos que llevan tiempo denunciando el deterioro reclaman una respuesta sostenida para evitar que la situación se cronifique alrededor del bulevar.

Mientras el Ayuntamiento mantiene en marcha grandes planes urbanos para el entorno de Puente de Vallecas y sigue anunciando mejoras de espacio público, en Peña Gorbea la urgencia vecinal es bastante más básica: poder caminar, abrir el negocio o dormir sin asumir como normal una situación de tensión constante. Esa distancia entre el plan de largo plazo y el problema diario es, ahora mismo, el malestar que más se oye en la calle.