
El Ayuntamiento ha bautizado como Vallecas Abierto la reforma del entorno del Puente de Vallecas, un punto que miles de vecinos cruzan cada semana entre ruido, autobuses, tráfico y una sensación bastante clara de frontera.
La presentación oficial fue el 11 de mayo de 2026, pero conviene separar bien qué parte del plan ya está en marcha y qué parte sigue siendo una promesa a medio plazo.
Lo primero que hay que tener claro es esto: no se va a desmontar el paso elevado de la M-30, al menos de momento. El proyecto municipal plantea una remodelación del espacio bajo el puente y de sus accesos, con la idea de hacerlo más transitable, más legible y menos hostil para quien va a pie. También prevé mejoras sobre la propia estructura, con nuevas pantallas acústicas, pavimento fonoabsorbente y jardines verticales.
Qué está ya en marcha y qué llegará después
Según la nota oficial del Ayuntamiento, la parte que ya está en ejecución afecta a la infraestructura del puente. Madrid Calle 30 inició en febrero trabajos en la parte inferior, con limpieza, rehabilitación de pilas y tablero y medidas para evitar la anidación de aves. Esa fase debe terminar en junio. Después, entre julio y agosto, llegará la intervención en la parte superior, con cambio de pantallas antirruido y renovación del pavimento. La previsión municipal es cerrar esa parte en septiembre de 2026.
Otra cosa distinta es la transformación de la zona peatonal bajo el puente y del entorno cercano. Esa obra todavía no ha arrancado. El Ayuntamiento sitúa su inicio en septiembre de 2026 y calcula que se prolongará hasta el verano de 2028. Ahí es donde se concentran los cambios que más puede notar el vecino cuando cruce entre Puente de Vallecas y Retiro.
Qué notará quien vive o pasa por la zona
La actuación prevé cinco nuevos pasos de peatones, dos nuevas conexiones entre ambos distritos y otro paso que unirá mejor los dos márgenes de la avenida de la Albufera. También se reorganizarán las dársenas de autobuses y desaparecerán las marquesinas cubiertas bajo el puente, que hoy cortan la visión y estrechan mucho los recorridos. El plan suma más bancos, alumbrado led, árboles, arbustos y zonas de estancia.
En el lado vallecano, la pieza más concreta es la peatonalización de la calle Monte Oliveti, junto al Centro de Especialidades Hermanos Sangro. Además, se ensancharán aceras en la avenida de la Paz y en Monte Ulía, se habilitará un itinerario accesible frente a la parroquia de San Ramón Nonato y se sustituirá una escalera por una rampa en Peña Prieta. En lenguaje de barrio: caminar por ese entorno debería ser menos confuso, menos agresivo y algo más continuo que ahora.
La mejora existe, pero no zanja el debate
El proyecto responde solo en parte a una reivindicación vecinal de largo recorrido. La FRAVM y asociaciones de Puente de Vallecas y Retiro lo rechazaron el mismo día de la presentación al considerar que se queda en un lavado de cara y no aborda el problema de fondo: la permanencia del scalextric. Ese malestar no nace ahora. Ya en 2015 había propuestas ciudadanas en Decide Madrid para suprimirlo y en 2021 el pleno municipal aprobó por unanimidad impulsar la supresión del paso elevado.
Por eso Vallecas Abierto puede leerse de dos maneras a la vez. Como mejora práctica, sí promete cruces más claros, más espacio peatonal y un entorno menos duro. Como respuesta política a la demanda histórica del barrio, se queda corta. La pregunta de fondo sigue intacta: si el puente deja de ser una frontera incómoda o si solo se vuelve una frontera un poco más amable.
